miércoles, 26 de marzo de 2014

VIDA

            Tengo 24 y toda una vida por delante, fui niño, adolescente y ahora hombre ya graduado de mi carrera universitaria, se escuchara bonito cuando el día del acto me llamen Licenciado, será lo máximo. Atrás quedaron esos días en el liceo que no fueron bonitos como debería ser toda infancia; atrás quedaron esos días de nuevo en la universidad, donde todos los primerizos se la pasaban de arriba para abajo juntos que se distinguían como un enjambre de abejas porque no conocían a nadie; atrás quedaron esos días de pasantías donde llegue con las ganas de comerme el mundo, con el ego por las nubes por ser ganador con un cortometraje que hice en equipo, con ideas para engrandecer un canal y al momento de ese cambio de imagen sentirme orgulloso de lo que logre.
            Suena grande, bonito e inclusive hasta inocente todo lo dejado atrás, pero es de sobra decir que el camino recorrido no fue para nada fácil. Todo camino deja sus cicatrices, cambios de personalidad o en su defecto, crecimiento personal. Como diría una canción “gracias a mis padres tuve una humilde y bonita infancia” pero gracias a mi familia y mis seres allegados, crecí en la época en que si no eras rebelde, te le escapabas a tus padres, hacías lo que te daba la gana entre otras muchas ganas, eras un gallo. Con ese título viene la burla y el chalequeo, pero aunque te llegues a sentir como la peor basura de este  mundo siempre hay que creer en uno mismo y esas personas que te lo recordaran y te harán saber que vale la pena seguir como eres.
            Digamos que a mi corta edad he hecho mucho más de los que los demás hacen y mucho menos que otros, como a todo el mundo me gusta dormir, como la mayoría pienso que la juventud hay que disfrutarla, pero en mi entorno, dormir hasta las 9 de la mañana mientras alguien de tu familia ya está trabajando es vagancia, malgastar tu juventud jodiendo solamente cuando también puedes partirte el alma trabajando es una irresponsabilidad. La verdad hasta hace poco he entendido todo eso que me han querido decir, bien dice el dicho que “el que madruga Dios lo ayuda” y lo he pensado y basado en que rinde más el día cuando te paras a las 7 de la mañana para hacer tus cosas que cuando te paras a las 10.  No es que me he parado temprano desde hace poco, sino que he escuchado gente decir “nahhh me pare como a las 11 me comí un cornflakes y espere como hasta las 1230 para almorzar, me puse a ver la tele y luego como a las 5 me fui a ver unos panas y llegue a las 4 de la mañana caminando porque no tenía como llegarme a la casa”. Nada más en esa frase se resume el principio, si duermes hasta tarde y no usas tu juventud para empezar a labrarte un futuro ¿como no vas a estar hasta las 4 en la calle? Si te pararas temprano y le buscaras el queso a la tostada tienes como regresarte a tu casa temprano así sea en taxi ¿me entienden?
            ¿La universidad? La mejor etapa de la vida de cualquier persona, el que diga que no disfruto su etapa universitaria es que nunca fue un estudiante completamente. Que cuando te gradúes y guindes tu pendón con tus compañeros y solamente aparezcas en una foto de 350 por ejemplo, es triste, te pones a pensar ¿Qué hice en todos esos momentos en que mis demás compañeros estaban juntos? Algunos dirán “eso es una estupidez, a quien le importa si sales en una foto con tus compañeros, lo que importa es graduarte y ser un profesional” y entiendo el punto de verdad, pero el que tenga 2 ni siquiera 4 dedos de frente, sabe que el mundo actual o por lo menos en Venezuela se lleva por conocidos, en el sentido de que si no consigues trabajo pero tienes un pana que te puede hacer la segunda en una empresa o lo que sea para trabajar ahí mismo pasas currículo y todo para tentar la suerte de que te llamen y quedar. Pero si no conoces a nadie y solo eres una parte de la imagen de 350 como vas a tener idea de quién te puede ayudar y quién no, o principalmente, de cómo trabajar en equipo.
            24 años son muchas historias para contar con las cuales se aprende, se madura, se entiende y sobre todo se vive, si empezara no terminaría hasta mañana de contarlas por lo menos, pero lo importante es que llega el punto para todo el mundo en que te sientes imbatible, poderoso y en tu mejor momento, sientes que nada malo podrá pasar, hasta que pasa lo peor y tocas fondo, pero la verdadera interrogante es ¿podrás levantarte nuevamente para llegar a ese punto en el que te sentías? Una vez llegue a escuchar “compañeros hay días malos, noches pésimas, y ante ustedes quiero decirles que esta es mi peor noche, pero mañana sale el sol y veremos de qué lado cae la moneda” ¿muy pensativo y poeta, no? Pero el mensaje que esconde esa oración es muy importante, espero lo logren descifrar para que cuando lo entiendan y lo recuerden, lo rememoren con una gran sonrisa.
            PD: Supongo que de tanto tiempo sin escribir y con tanto que decir hice de esta nota un arroz con mango, pero pensándolo bien, sirve para cualquier situación o casi cualquiera que esté viviendo el que la lea.

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