Tengo 24 y toda una vida por delante, fui niño,
adolescente y ahora hombre ya graduado de mi carrera universitaria, se
escuchara bonito cuando el día del acto me llamen Licenciado, será lo máximo. Atrás
quedaron esos días en el liceo que no fueron bonitos como debería ser toda
infancia; atrás quedaron esos días de nuevo en la universidad, donde todos los primerizos
se la pasaban de arriba para abajo juntos que se distinguían como un enjambre
de abejas porque no conocían a nadie; atrás quedaron esos días de pasantías donde
llegue con las ganas de comerme el mundo, con el ego por las nubes por ser
ganador con un cortometraje que hice en equipo, con ideas para engrandecer un canal
y al momento de ese cambio de imagen sentirme orgulloso de lo que logre.
Suena grande, bonito e inclusive hasta inocente todo lo
dejado atrás, pero es de sobra decir que el camino recorrido no fue para nada fácil.
Todo camino deja sus cicatrices, cambios de personalidad o en su defecto,
crecimiento personal. Como diría una canción “gracias a mis padres tuve una
humilde y bonita infancia” pero gracias a mi familia y mis seres allegados, crecí
en la época en que si no eras rebelde, te le escapabas a tus padres, hacías lo
que te daba la gana entre otras muchas ganas, eras un gallo. Con ese título
viene la burla y el chalequeo, pero aunque te llegues a sentir como la peor
basura de este mundo siempre hay que
creer en uno mismo y esas personas que te lo recordaran y te harán saber que
vale la pena seguir como eres.
Digamos que a mi corta edad he hecho mucho más de los que
los demás hacen y mucho menos que otros, como a todo el mundo me gusta dormir,
como la mayoría pienso que la juventud hay que disfrutarla, pero en mi entorno,
dormir hasta las 9 de la mañana mientras alguien de tu familia ya está
trabajando es vagancia, malgastar tu juventud jodiendo solamente cuando también
puedes partirte el alma trabajando es una irresponsabilidad. La verdad hasta
hace poco he entendido todo eso que me han querido decir, bien dice el dicho
que “el que madruga Dios lo ayuda” y lo he pensado y basado en que rinde más el
día cuando te paras a las 7 de la mañana para hacer tus cosas que cuando te
paras a las 10. No es que me he parado
temprano desde hace poco, sino que he escuchado gente decir “nahhh me pare como
a las 11 me comí un cornflakes y espere como hasta las 1230 para almorzar, me
puse a ver la tele y luego como a las 5 me fui a ver unos panas y llegue a las
4 de la mañana caminando porque no tenía como llegarme a la casa”. Nada más en
esa frase se resume el principio, si duermes hasta tarde y no usas tu juventud
para empezar a labrarte un futuro ¿como no vas a estar hasta las 4 en la calle?
Si te pararas temprano y le buscaras el queso a la tostada tienes como
regresarte a tu casa temprano así sea en taxi ¿me entienden?
¿La universidad? La mejor etapa de la vida de cualquier
persona, el que diga que no disfruto su etapa universitaria es que nunca fue un
estudiante completamente. Que cuando te gradúes y guindes tu pendón con tus
compañeros y solamente aparezcas en una foto de 350 por ejemplo, es triste, te
pones a pensar ¿Qué hice en todos esos momentos en que mis demás compañeros
estaban juntos? Algunos dirán “eso es una estupidez, a quien le importa si
sales en una foto con tus compañeros, lo que importa es graduarte y ser un
profesional” y entiendo el punto de verdad, pero el que tenga 2 ni siquiera 4
dedos de frente, sabe que el mundo actual o por lo menos en Venezuela se lleva
por conocidos, en el sentido de que si no consigues trabajo pero tienes un pana
que te puede hacer la segunda en una empresa o lo que sea para trabajar ahí mismo
pasas currículo y todo para tentar la suerte de que te llamen y quedar. Pero si
no conoces a nadie y solo eres una parte de la imagen de 350 como vas a tener
idea de quién te puede ayudar y quién no, o principalmente, de cómo trabajar en
equipo.
24 años son muchas historias para contar con las cuales
se aprende, se madura, se entiende y sobre todo se vive, si empezara no terminaría
hasta mañana de contarlas por lo menos, pero lo importante es que llega el
punto para todo el mundo en que te sientes imbatible, poderoso y en tu mejor
momento, sientes que nada malo podrá pasar, hasta que pasa lo peor y tocas
fondo, pero la verdadera interrogante es ¿podrás levantarte nuevamente para
llegar a ese punto en el que te sentías? Una vez llegue a escuchar “compañeros
hay días malos, noches pésimas, y ante ustedes quiero decirles que esta es mi
peor noche, pero mañana sale el sol y veremos de qué lado cae la moneda” ¿muy
pensativo y poeta, no? Pero el mensaje que esconde esa oración es muy
importante, espero lo logren descifrar para que cuando lo entiendan y lo
recuerden, lo rememoren con una gran sonrisa.
PD: Supongo que de tanto tiempo sin escribir y con tanto
que decir hice de esta nota un arroz con mango, pero pensándolo bien, sirve
para cualquier situación o casi cualquiera que esté viviendo el que la lea.
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