domingo, 23 de septiembre de 2012

CUANDO SEA VIEJO


            La juventud es lo mejor que le puede pasar a cualquier persona en toda su vida, ya que vives todas las experiencias recopiladas en unos 10 o 15 años. Desde que estas en 4to año que comienzas con las rebeldías de querer escaparte de la casa cuando tus amigos te dicen para ir a tomar o a una disco todos sin que nadie sepa, como cuando ya estas en la universidad y empiezan esos romances furtivos de los cuales ambos están claros que no son nada pero se reclaman como si lo fueran, luego empiezan las pasantías en trabajos de verdad y como en todo empleo eres más que atento el primer mes, luego empiezas a echarte de vez en cuando las voluntades al hombro y consigues a un simpatizante (jala bolas) que te quiere ayudar en todo, si eres mujer es porque quiere conquistarte y si eres hombre y tienes carro es para que le des la cola y no tener que pagar transporte, pero también aparecen los sonsacadores que te dicen “es viernes vamos a tomarnos unas curditas después del trabajo” y esas curditas resulta ser tremenda pea y con peo de novia o mama incluido.
            Sin duda alguna quiero ser de esas personas que cuando llegan a viejos y revisan su memoria para ver que han hecho en toda su vida se den cuenta que aprovecharon a plenitud su juventud, que disfrutaron e hicieron todo lo que pudieron y más, desde escaparse diciendo que van hacer un trabajo y se van para la disco o a tomar, o lanzarse un fin de semana de rumba desaparecido y cuando llegas el domingo a tu casa calarte ese reverendo de peo que te van a formar tus padres pero que no le prestas mucha atención pues valio la pena.
            Cuando llegue a viejo quiero tener historias para contarle a mis hijos y nietos, compartir con ellos y si en algún momento necesitan un consejo de como manejar una situación, haberla vivido para poder decirles lo mejor que pueden hacer. Vivir siempre con la primera y única persona que me case y contarles a nuestros hijos las travesuras que hacíamos su madre y yo desde que éramos amigos hasta que nos casamos. Decirles todas y cada una de ellas de las travesuras que hice de niño y de grande, que mis hijos se sientan orgullosos de su viejo y no ser como esas personas que llegan ha anciano gruñones y con un resentimiento hacia su propia vida porque no la disfrutaron.
            Claro esta, la vida no es todo buenos momentos, como una montaña rusa los buenos y malos momentos siempre están en las subidas y bajadas, pero poder decir que afronte con mi mejor sonrisa todo lo que me deparo la vida es el mejor regalo y ejemplo que les podre dar a mis hijos y nietos alguna vez, por eso pretendo vivir mis días como si fueran los últimos de mi vida, diré cuantas cosas sienta, hare cuantas cosas quiera y si tengo que pasar por un millón de relaciones antes de encontrar la ideal pues bienvenidas sean las malas relaciones siempre y cuando el final del camino sea la esposa con la que dure hasta que llegue a viejo. 

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