No se llama
envidia el hecho de querer el estilo de vida, la suerte o la felicidad de
alguien si lo haces con el mayor deseo. Envidia se llama el hecho de criticar o
descalificar algo o en su defecto a alguien cuando las cosas están saliéndole excelentes.
No es culpa del dichoso haber estudiado y comerse las verdes para disfrutar de
las maduras y que tu desees eso cuando ni siquiera haces el mínimo esfuerzo por
obtenerlo.
Una cosa es hacer una crítica constructiva con bases de
las cuales agarrarse y fundamentos en los cuales sustentarse, otra muy distinta
es hacer una crítica destructiva simple y llanamente porque sientes celos de
que a esa persona todo le salga bien o este luchando por eso y tú no muevas ni
un dedo por ser tan eficaz o por lo menos intentar de que todo salga a tu
favor.
Las personas que estudian, que obran bien, que no están pendientes
de lanzar la piedra y esconder la mano, que no viven con un ojo en la vida de
los demás y otro en la de ellos, son los que el destino, la suerte, el karma o
como lo quieran llamar está a su favor; porque no se trata de hablar con el
negativismo hacia los demás y pretender que todo para ti está bien, se trata de
ser objetivos, de luchar por lo que quieres y tratar de hacer tus sueños
realidad para sentirte bien y no mirar a los demás. Recuerda que el sueño es el
objetivo, si cambia el método para llegar no te desanimes, lo importante es
llegar; o como bien dicen, no es el indio, es la flecha.
Recordemos algo, la envidia
fortalece a las personas, porque mientras algunos se preocupan por destruirte
hablando mal y queriendo dejarte mal ante otras personas, otras estarán dándote
la mano y brindándote nuevos proyectos y vivencias, alguna vez leí en un nick o
una foto “En mi mesa comerán los que conmigo pasaron hambre” ten presente que
en algún momento tú puedas ser el dueño de esa mesa o el que recibas esa
comida.